Llena de edredones hechos a mano y hallazgos antiguos, esta casa ofrece la más cálida bienvenida.

Prístinas paredes de ladrillo y guijarros pintadas de blanco, un porche al estilo de Nueva Inglaterra y
un jardín lleno de rosas, hortensias y cobertizos hechos a mano, todo apunta al arduo trabajo que se ha realizado para hacer de esta casa eduardiana un hogar cómodo y acogedor.

Desde golpear las habitaciones hasta pasar cientos de horas en el jardín, no se ha dejado ningún rincón sin tocar. Su propietario, Chris Myers, tiene muebles hechos a mano, muebles restaurados y plantó un abundante jardín en la cabaña. Mientras que su esposo Neil ha reutilizado materiales recuperados en su taller.

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